SEXO ES JUEGO

    Sí, el sexo es juego y, como en todos los juegos, no se ha de caer en la rutina, en la monotonía, en el aburrimiento. El sexo debe ser algo un mundo de variedad, donde se dé rienda suelta a la imaginación, donde las fantasías se hagan realidad, donde haya una comunicación fluida entre los participantes y donde no se cause perjuicio a nadie. El sexo no es algo de pervertidos, no es algo que haya que ocultar y de lo que haya que arrepentirse; el sexo es algo sano, algo beneficioso, algo hermoso. Algunos están muy confundidos y, cuando hablan de sexo, hablan de gente viciosa y perversa; perverso es hacer daño a los demás o dañarse a uno mismo,  perverso no es satisfacer una necesidad biológica. Perverso es reprimir a los demás o reprimirse pensando que el sexo es algo pecaminoso. El sexo es algo maravilloso, un don que se nos ha concedido, algo que sólo aporta beneficios a nuestra salud… el sexo no es un vicio; el tabaquismo es un vicio, el alcoholismo, la ludopatía, el consumo de drogas… y son vicios porque no aportan ningún beneficio y sí muchos perjuicios y sólo llevan a la degradación como personas pero que las personas se expresen libremente comunicándose sus deseos y encuentren bienestar en llevar a cabo algo que es placentero, en irse descubriendo ellos mismos y a los demás, en ir explorando juntos poco a poco, en estar unidos y ser cómplices al embarcarse en una aventura llena de satisfacciones, es sencillamente algo delicioso y lleno de beneficios. El sexo no es algo insano; la represión sexual  sí lo es pues perjudica a la persona. Jugar es algo divertido, algo que te hace disfrutar, algo que aporta a cada jugador, algo que  enriquece. Jugar no es hacer algo porque no queda más remedio que hacerlo, jugar no es cumplir con una obligación o un compromiso; jugar es llevar a cabo algo que se desee. El sexo es un juego, un juego mágico donde las partes dan y ceden, en el que se disfruta y se hace disfrutar,  en el que se establece una conexión de cuerpo y alma. Los entendidos en ocultismo saben de sobra del considerable poder de la magia sexual y de ese intercambio de energía en medio de esa conexión que se produce cuando se tiene relaciones sexuales. El sexo es un juego, un juego para adultos pero juego al fin y al cabo, un juego emocionante que te hace vibrar. El sexo es juego, un juego apasionante que te atrapa y te lleva al goce de los sentidos hasta dejarte completamente extasiado. El sexo es complicidad, es pornerse de acuerdo en  adentrarse juntos en una experiencia nueva. El sexo es juego y como juego tiene sus reglas que hay que respetar. No vale nada que ninguna de las dos partes no desee, nada contra la voluntad de nadie, nada que no haga gozar, nada que incumpla la legalidad vigente, nada que perjudique la salud tanto física como sicológica de ninguna de las partes, nada en que todos no estén de acuerdo en llevar a cabo, nada que suponga un riesgo de daño físico o sicológico. Fuera de esas reglas, todo es válido. Jugar es experimentar juntos, ir descubriendo nuevas facetas, nuevas emociones, nuevos placeres. Jugar es poner todo nuestro empeño procurando que el juego sea lo más satisfactorio posible para cada una de las partes, jugar es tomar la iniciativa y jugar es dejarse llevar. Jugar es dar y recibir placer. Jugar es apasionarse y disfrutar entregando y recibiendo. Jugar, por ejemplo, es establecer roles. Jugar es tener un papel más activo o más pasivo, más dominante o más sumiso, es usar diferentes atuendos, es usar los complementos que el juego pone a nuestro alcance para llegar a nuestras metas, es ser osado, es sorprender agradeblemente, es probar y quedarse con lo que más nos satisface, es introducir novedades, es apasionar y ser apasionado. El juego es suspense, es cariño, es satisfacción, es abrir la mente, es satisfacer y satisfacerse, es entregar y entregarse… en el juego del sexo hay que ser atrevido e imaginativo pues casi todo vale.

  Lástima me dan aquellos con mentes estrechas llenas de tabús que convierten el sexo en algo rutinario y toda la hipocresía que encierran ciertas actitudes porque, ni por asomo,llevarán al tremendo grado de goce y satisfacción personal de quienes se atreven a explorar y disfrutar  del amplio y variado espectro de las relaciones sexuales y es que, aunque aún haya quien no lo tiene claro, no se puede negar que el sexo es juego.

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