Pedazos de mí

Kings Of Leon – Closer

 

Siento no estar tantas veces a la altura de las circunstancias pero no te imaginas la infinita amargura que hay dentro de mi corazón. No te podrías imaginar cuanto sufrimiento he acumulado a lo largo de toda mi vida. Nunca podrías sospechar cuanto de mí se ha quedado por el camino. Espero que nunca llegues ni a sospechar cuánto daño me han hecho, cuánto dolor me han causado. ¿Sabes? A veces me siento joven pero otras me siento tan viejo como si tuviera doscientos años. A veces me siento cansado, agotado, harto de estar en un mundo de locos a los que no comprendo ni son capaces de comprenderme.

 

 

Me han herido tantas veces que, a veces, no puedo evitar que una inmensa rabia emerja de mi interior, una oscuridad de tal calibre que me aterra. No te podrías creer lo que sería capaz de hacer si esa parte de mí me dominase y ruego cada día a Dios para que eso nunca llegue a pasar. A veces pienso que hay un demonio dentro de mí afilando sus garras y preparando sus colmillos para morder con saña, para desgarrar la carne y abrir agujeros en ella, para deleitarse con el sabor de la sangre ajena, para comportarse del modo más sádico posible torturando a sus víctimas entre estruendosas carcajadas.

 

 

He estado tan perdido durante tantos años y me he sentido tan solo… Tantas veces rodeado de gente y tan solo al mismo tiempo. Toda mi vida he sido un desconocido para mí mismo, un completo desconocido.

 

 

En algunas ocasiones, tengo miedo de mí mismo y de ese gran vacío que siento en mi interior. A veces temo dañarme a mí mismo o hacer daño a los demás.

 

 

Llevan toda la vida machacándome sólo porque no son capaces de comprenderme. Toda una vida prejuzgándome, condenándome, menospreciándome, despreciándome y colgándome un sambenito tras otro ha hecho que cada día me encierre más en mí mismo. Me han azotado, coronado con espinas y me han clavado en una cruz sólo que lo han hecho poco a poco a lo largo de toda una vida. Sí, mi niña, esto ha sido la crucifixión en cómodos plazos.

 

 

Intento reponerme cual ave fénix emergiendo de sus cenizas. Tantas veces me he caído y me he vuelto a levantar.

 

 

Cuántas veces he estado hundiéndome en una apestosa ciénaga y he conseguido asomar la cabeza y cuántas han venido a ponerme el pie encima para volverme a hundir, cuántas veces han menospreciado mi sufrimiento, cuántas veces se han reído de mi dolor.

 

 

Y aún así, aquí sigo, funcionando por inercia, sobreviviendo que no viviendo, manteniéndome con vida mientras ansío una muerte liberadora. Lo siento pero ya no queda nada de mí, ya no soy nadie ni soy nada. Ya no me queda ilusión, ya no me queda pasión; ya sólo soy un vegetal condenado a vivir en un mundo que odio.

 

 

Quisiera ser mucho más para ti, quisiera ser todo lo que tú mereces y quisiera poder hacerte muy feliz pero me han destrozado y me he rehecho tantas veces que ya sólo quedan pedazos de mí.

 

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